La importancia de tener objetivos

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Tener objetivos es la diferencia entre las personas de éxito que los han logrado y las que no lo han conseguido. La diferencia está simplemente en que las personas de éxito saben cuales son sus metas, y realizan las acciones diarias necesarias para alcanzar dichos propósitos. El tiempo es limitado y es el mismo para todos. Y como el tiempo es limitado, quizás deberías preguntarte que puedes hacer para aprovecharlo al máximo. ¿Qué podrías estar haciendo en lugar de ver la televisión o navegar por Internet para mejorar tu vida? Y esta pregunta sólo los que tienen claros sus objetivos saben responderla.

A lo largo del día realizamos un montón de acciones; nos levantamos, desayunamos, vamos al trabajo, llevamos el coche al taller, quedamos con amigos… Pero ¿porqué razón exacta realizamos estas tareas y no otras? ¿Te has parado a pensar si verdaderamente estas acciones que estás realizando son las mejores para aprovechar tu tiempo al máximo? La realidad es que la mayoría de las personas no se hacen estas preguntas, y van por la vida realizando acciones al azar.

La mayoría de las personas toman las decisiones sobre las acciones que van a llevar a cabo en el momento en el que surgen, sin mucha planificación por su parte. Y no se dan cuenta que están perdiendo algo esencial de sus vidas, algo que no se puede recuperar, están perdiendo su tiempo.

Piénsalo de esta otra forma, vivir sin tener un sueño, sin tener objetivos claros, es como navegar sin rumbo. Hay algunos que tienen claro donde quieren llegar y hay otros que se dejan llevar por las mareas. Entonces, ¿a qué esperas para tomar el control de tu vida? ¿Porqué no dedicas unos mintos ahora a decidir que quieres hacer con tu vida? Te voy a dar un método sencillo para planificar objetivos a corto y largo plazo, y hacer un seguimiento de los mismos para comprobar que vas cumpliendo. Pero antes, conviene saber que se considera unos objetivos bien definidos.

Las características de unos objetivos bien definidos son:

  1. Son realizables. Los objetivos deben ser factibles. Si se marcan objetivos inalcanzables, habrá emprendido el camino de la frustración y el fracaso. Ahora bien, si tienes tiene un sueño imposible que desea verdaderamente, no lo abandone. Desglosa el sueño en objetivos pequeños y realizables y ve avanzando poco a poco.
  2. Son medibles. Debe existir alguna forma para poder medir los objetivos y saber que avanzamos correctamente. Medir el progreso hacia la consecución de nuestros objetivos es un estupendo motivador para seguir avanzando.
  3. Tienen unos límites de tiempo. Los objetivos deben tener unos límites claros de tiempo para su consecución, de lo contrario se dejarán aparcados cada vez que aparezca algo más urgente.
  4. Están escritos. Los objetivos deben estar escritos para ser recordados a menudo.
  5. Son flexibles. Los objetivos deben poder acomodarse a los cambios, sobre todo cuando definimos objetivos a largo plazo.

Podríamos decir que existen dos tipos distintos de objetivos; los objetivos personales y los profesionales. Dentro de los objetivos personales podríamos englobar las relaciones personales, la salud o la vida social y religiosa. Y dentro de los objetivos profesionales podría englobarse la formación, la riqueza o la carrera en el trabajo.

Tener objetivos inteligentes

Antes de definir los objetivos, también sería conveniente que te detengas a pensar qué significa el éxito para ti. Piensa un rato en estas dos preguntas;

  • ¿Qué significa para ti el éxito personal?
  • ¿Qué significa para ti el éxito profesional?

En serio, deja de leer y piensa en ello… ahora continúa con esta lectura 😉

Tener claro lo que significa para ti el éxito personal y profesional ayuda a tener objetivos bien definidos a largo plazo alineados con tu idea de éxito y tus valores personales. Para comenzar a definir objetivos es mejor comenzar siempre a largo plazo. Parece ser que cinco años es el periodo de tiempo más largo que una persona puede planificar de forma realista.

  • Objetivos a largo plazo. Piensa lo que te gustaría lograr en los próximos cinco años. Lo mejor sería anotarlo en la parte de arriba de una hoja en blanco. Y dedicar una hoja para cada objetivo. Por ejemplo, podrías tener cuatro hojas, dos hojas para dos objetivos personales y otras dos hojas para objetivos profesionales.
  • Objetivos a medio plazo. Una vez escrito el objetivo a largo plazo. Piensa y escribe lo que te gustaría lograr en los próximos dos años. Ten en cuenta que lo que escribas debe estar alineado con el objetivo a cinco años, es decir, debe ser el paso previo para conseguir alcanzar la meta a los cinco años.
  • Objetivos a corto plazo. Y ahora piensa y escribe ¿qué deberías lograr a lo largo de este año para alcanzar el objetivo dentro de dos años? Aquí tienes que escribir lo que deseas lograr a lo largo del próximo año.
  • Objetivos mensuales. Piensa y escribe las tareas que deberías lograr a lo largo de los próximos meses para alcanzar los objetivos a lo largo del año.
  • Objetivos semanales. Escribe los objetivos que debes cumplir las próximas semanas para logar los objetivos en los próximos meses.
  • Trabajos diarios. Una vez que tenemos claro que queremos conseguir en las próximas semanas, meses y años, es mucho más fácil pararse a pensar que tenemos que hacer un día normal en lugar de estar viendo la televisión. Y mucho mejor que eso, podemos establecer prioridades.

Cuando sabemos a donde vamos, podemos establecer prioridades para realizar primero las tareas que se ajustan y alinean con nuestros objetivos a largo plazo, de forma que sabemos que vamos por el camino adecuado.

Un ejemplo de tener objetivos

A modo de ejemplo, este podría ser un desarrollo de objetivos de una persona imaginaria:

A largo plazo: convertirme en vicepresidente de la división en un plazo no superior a cinco años.

A medio plazo: convertirme en director general.

A un año: convertirme en subdirector.

En seis meses: terminar todos los cursos necesarios para acceder al puesto se subdirector.

Esta semana: ver al director de formación y apuntarme a todos los cursos importantes.

Hoy: llamar al director de formación y concertar una cita.

Revisión de los objetivos

Tener unos objetivos personales a largo plazo no ayudan de mucho si no se revisan regularmente. Una vez escritos sería conveniente realizar una revisión semanal de los mismos, para realizar ajustes, automotivarse, y definir las tareas a cumplir a lo largo de la semana para garantizar que se van cumpliendo los objetivos a más largo plazo.

Un ejemplo de éxito, al tener objetivos

Robert Owen es una persona que ha alcanzado una excelente posición social y tiene un enorme encanto personal. Dirige varias empresas con éxito. Cuando se le preguntó acerca del secreto de su éxito contestó; los objetivos. Robert planificó las siguientes áreas y se aseguró de seguir el camino hasta lograrlo;

Vida privada contra vida profesional. ¿Qué cantidad de tiempo he de dedicar a cada una?

Salud. ¿Qué puedo hacer para mejorar y mantener mi salud?

Relaciones personales. ¿Cómo puedo mejorarlas?

Formación. ¿Qué nuevos campos debería explorar?

Riqueza. ¿Cuánta debería buscar?

Vida social y religiosa. ¿Qué pasos debería dar para mejorar su calidad?

Incluso si no estás de acuerdo con las prioridades de Robert Owen, lo que está claro es que es un hombre que ha pensado en su vida y ha decidido que era importante para él.