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Privacidad, exhibicionismo y Café TV

Una investigación reciente, publicada en la revista Psychological Reports: Disability and Trauma, reveló que internet también puede activar las regiones del cerebro relacionadas con conductas compulsivas. Esto se explica porque con el celular se permite tener una conexión permanente con las redes sociales, lo cual ofrece, sin mucho esfuerzo, una recompensa inmediata. Esto hace que las conexiones neuronales se reestructuren y que haya un deseo de recibir de nuevo estos estímulos que generan placer. Los expertos de la Universidad de Bergen, en Noruega, declararon que estos mismos patrones cerebrales aparecieron en pacientes adictos a la cocaína. “Cerca del 70 por ciento de los usuarios de Facebook visita el sitio a diario y cuando deja de hacerlo siente ansiedad”, señala el estudio.

Esos síntomas generan otras emociones como la ira, la depresión y la envidia, pues, según varias investigaciones, en las redes sociales disminuye el autocontrol de las personas y estas se comportan de una forma muy distinta a como lo harían en una conversación cara a cara. John Suler, autor del libro The Psychology of Cyberspace, bautizó este fenómeno como el efecto de la desinhibición. Por una parte, la gente puede mostrarse muy generosa con causas con las que se identifica, pero, al mismo tiempo, ser agresivos y criticar fuertemente a quienes no les simpatizan. Esto es pan de cada día, especialmente en Twitter donde el 46 por ciento de los usuarios admiten lanzar trinos para ventilar su ira. Aún más, el 37 por ciento espera que la persona a la que está dirigido lea el comentario para sentirse importante. Este tipo de conducta se conoce en el ciberespacio como mobbing, una costumbre adoptada por aquellos que quieren ejercer poder contra quienes no pueden defenderse.

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